DERECHOS HUMANOS

Tras la denuncia de Brasil de Fato, el ministro de Derechos Humanos ordenó medidas en una penitenciaria de São Paulo

Silvio Almeida calificó de 'graves' las denuncias sobre 'condiciones inhumanas' y falta de alimentos y medicamentos

Traducción: Isabela Gaia

Brasil de Fato | São Paulo (SP, Brasil) |
La unidad penitenciaria de Caraguatatuba cuenta con 847 cupos para 934 reclusos. - Defensoria Pública

El ministro de Derechos Humanos de Brasil, Silvio Almeida, determinó que la Defensoría del Pueblo dependiente de su departamento debe activar "inmediatamente" a las autoridades de Justicia del estado de São Paulo y a entidades de derechos humanos para que tomen "las medidas apropiadas" en relación a "graves denuncias" de malos tratos en el seno del Centro de Detención Provisional (CDP) de Caraguatatuba, municipio de la costa de São Paulo. 

Comida descompuesta, corte de alimentos básicos, ratas en la cocina, falta de medicamentos, negligencia médica son los puntos centrales de una carta escrita colectivamente por los reclusos, a la que Brasil de Fato tuvo acceso. En el documento, los hombres detenidos afirman vivir en "condiciones inhumanas" y con "alimentación incompatible con nuestros derechos". 

La unidad, superpoblada, está bajo la dirección de Alan Scarabel de Souza. Afirmando que no tienen "la fuerza para combatir esta opresión sin la ayuda de un organismo competente", los detenidos en prisión preventiva piden "por el amor de dios, los derechos humanos, que inclinen sus oídos a este grito de desesperación".  

Brasil de Fato contactó al Ministerio de Derechos Humanos preguntando qué medidas han sido tomadas, se están tomando o se tomarán en relación con este caso, pero al momento de publicar este informe no había tenido respuesta.  

"En vista de las graves denuncias de violaciones de los derechos humanos en el CDP de Caraguatatuba, he ordenado a la Defensoría Nacional de los Derechos Humanos que se ponga INMEDIATAMENTE en contacto con las autoridades del sistema de justicia local y con las organizaciones de derechos humanos que actúan en el estado de São Paulo para que se adopten las medidas oportunas."

Se repartieron frutas tras la denuncia, pero las condiciones continúan 

Luego de que la denuncia fuera publicada por Brasil de Fato el pasado 8 de noviembre, familiares de los internos del CDP de Caraguatatuba que hicieron visitas el fin de semana siguiente (11 y 12 de noviembre) informaron que aún no había habido represalias y que se volvieron a repartir frutas en las comidas.  

Sin embargo, la falta de acceso a la atención médica y el hambre siguen, según los familiares. "Es muy difícil, como madre, ver morir a tu hijo", dijo Jurema*, cuyo hijo se encuentra en esa unidad penitenciaria.  

:: Comida descompuesta y falta de medicamentos: los internos de una cárcel de la costa de São Paulo escriben una carta colectiva con un 'llamado de ayuda' ::

"Es cierto que cometió un delito, aunque su acto no haya sido tan grave, pero aunque lo fuera no pueden estar matando a los presos poco a poco. Porque esto es lo que hacen allí: matar", describió Jurema.  

La Secretaría de Administración Penitenciaria (SAP) informó que la alimentación "respeta un menú elaborado por nutricionistas", que los funcionarios del departamento son responsables de "evaluar y monitorear las condiciones de higiene y limpieza del lugar" y que "el acceso a la salud está garantizado por el sector salud de la unidad". El pasado 25 de septiembre falleció un hombre detenido en el CDP de Caraguatatuba. Era VIH positivo y no estaba bajo tratamiento.  

"La cárcel maltrata"

Dirigida por el coronel de la Policía Militar Marcello Streifinger, SAP ha estado ampliando el número de cárceles en el estado, que ya ostenta el récord del país, con 195 unidades. Otras dos están actualmente en construcción.

Por otro lado, se recortan los recursos para el mantenimiento de la población penitenciaria. El pasado 17 de octubre, el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas (Partido Republicanos), decretó la transferencia de 27 millones de reales (aprox. 5,5 millones USD) de SAP a la Compañía de Trenes Metropolitanos (CPTM).   

"La cárcel maltrata... Y cuando se van de aquí a las calles, la sociedad ya no los integra", dice Jurema. "Así sigue el hacinamiento en las cárceles, porque afuera no tienen ninguna posibilidad de empezar de nuevo", evalúa. 

"Cuando salió de la cárcel, mi hijo intentó encontrar un trabajo. Estaba tan feliz en una fábrica de mármol. Lo iban a registrar. Cuando le preguntaron sus antecedentes penales, lo echaron", dice Jurema entre sollozos. "Porque una vez un recluso, siempre un recluso", resume. 

*El nombre ha sido cambiado para preservar la fuente. 

Edición: Rodrigo Durão Coelho