CIENCIA

Vacuna para covid: cuán cerca estamos y qué probabilidad hay que no contenga epidemia

Especialistas ponderan que, aunque el progreso sea importante, eficacia incierta y acceso pueden ser problemas

Traducción: Pilar Troya

Brasil de Fato | Brasília (DF) |
Dos laboratorios están próximos de llegar a la etapa de registro de la vacuna - Agência Brasil

La búsqueda de una vacuna segura y eficaz contra el coronavirus está acelerada. Hasta el momento, hay cerca de 150 proyectos en desarrollo por investigadores de todo el mundo.

Entre las candidatas, 20 ya están en fase de pruebas en humanos. Dos de ellas están en la llamada “fase 3”, la última antes del registro por organismos reguladores, cuando miles de personas son vacunadas para que se evalúe la eficacia y las reacciones posibles.

El estudio más avanzado es el desarrollado por el grupo farmacéutico sueco-británico AstraZeneca, en sociedad con la Universidad de Oxford, del Reino Unido.

Brasil es colaborador en este ensayo, desarrollado a partir de un adenovirus del chimpancé – desde el fin de semana, dos mil voluntarios brasileños reciben la dosis de prueba en la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP).

Con el grito de urgencia de la pandemia, para que se llegue a una vacuna en tiempo récord es preciso saltar etapas e invertir mucho – el desarrollo convencional demora de 10 a 15 años. Nunca antes se puso tanto dinero en la búsqueda de protección contra una enfermedad.

“Las operaciones se comprimen. En vez de que tome tres años, toma tres meses. Y cada etapa va avanzando sin que la etapa anterior esté lista. Solamente con resultados preliminares, ya se pasa a la etapa siguiente”, explica el epidemiólogo Akira Homma, del Instituto de Tecnología en Inmunobiología de la Fundación Fiocruz (Bio-Manguinhos), considerado uno de los 50 nombres más influyentes en el mundo en el área de vacunas.

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El progreso en los estudios, no obstante, no es garantía de nada. Más de la mitad de las vacunas que llegan a la última etapa antes del registro no funcionan, según el médico sanitarista e investigador Reinaldo Guimarães, vicepresidente de la Asociación Brasileña de Salud Colectiva (ABRASCO).

“Hoy en día, más de la mitad de las candidatas a vacuna que llegan a la fase tres, un 60%, no resultan, no se convierten en productos”, dice el sanitarista.

Para Reinaldo, es necesario considerar la posibilidad de que el descubrimiento de una vacuna no sea la solución completa para contener el coronavirus tan pronto. El hace dos advertencias: ninguna vacuna es 100% eficaz (la más efectiva es la contra el sarampión, con 95%) y el tiempo de garantía de inmunidad es incierto.

“Es una bala plateada, pero no es una bala de plata. No es una bala que va a acabar con la epidemia. No va. Usted tiene vacuna contra la gripe todos los años y usted continúa teniendo casos de gripe, que son malos, graves, mortales. Con la covid va a ser la misma cosa. Eso si la vacuna fuera muy buena”, resalta.

No es una bala que va a acabar con la epidemia. No va.

Importancia de la nacionalización

La colaboración de investigadores brasileños en estudios internacionales no es garantía de que el país sea contemplado en las dosis iniciales. Mayoritariamente, el desarrollo está en las manos de grandes conglomerados farmacéuticos de la llamada “big pharma”, administrados por inversores sedientos por ganancias y financiados por gobiernos de países ricos.

Hay chance, por lo tanto, de que el Brasil quede de lado si la vacuna fuera descubierta en países de la economía dominante. Para que eso no ocurra, investigadores brasileños, como Akira Homma, se han dedicado a acompañar todo lo que se ha desarrollado fuera del país.

“La posibilidad de que una vacuna sea desarrollada y que nos quedemos atrás existe, claro que existe. Pero estamos monitoreando, estamos en contacto directo con los laboratorios que están mucho más adelantados, buscando una negociación para incorporar tecnología de ellos o tener su vacuna, para, que de una u otra forma, Brasil no se quede atrás, sin vacuna”.

El especialista afirma que el desarrollo nacional de una eventual vacuna liberaría a Brasil de la dependencia económica y política de países como los Estados Unidos. Hay condiciones estructurales para que Brasil sea independiente en ese punto.

“Dependiendo de la plataforma tecnológica, tenemos condiciones para producir inmediatamente, porque tenemos las instalaciones de producción industrial de vacunas – vacunas virales, como es la covid, o entonces produciendo vía bacteria que es expreso antígeno viral. Tenemos laboratorios que dan cuenta de eso”, garantiza Homma.

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El epidemiólogo resalta que la propia Fiocruz está trabajando para desarrollar una vacuna. “Tenemos grupos de investigación desarrollando vacuna también. Tenemos grupos en São Paulo, en la Fundación Oswaldo Cruz, desarrollando la vacuna desde el inicio. Pero estamos un poco atrasados con relación a unos seis, sete laboratorios que están más avanzados”.

Akira se dice optimista respecto al descubrimiento de un antiviral, pero es ponderado al hablar sobre la cura para el nuevo coronavirus.

“¿La vacuna va a solucionar todo? No se. Tenemos, si, esperanza que una buena vacuna sea desarrollada. Pero los conocimientos científicos de la inmunopatología y de la acción de la vacuna aún tienen están por ver”.

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Expectativa de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que espera que centenas de millones de dosis de una vacuna contra la covid-19 puedan ser producidas este año y 2.000 millones de dosis hasta el final de 2021, según la científica jefe Soumya Swaminathan.

Conforme la organización, la prioridad sería dada a profesionales en la primera línea, como médicos, personas vulnerables por causa de la edad u otra enfermedad y a quien trabaja o vive en lugares de alta transmisión, como prisiones y casas de reposo.

"Estoy esperanzada, estoy optimista. Pero el desarrollo de vacunas es una empresa compleja, involucra mucha incerteza", dijo. "Lo bueno es que tenemos muchas vacunas y plataformas, entonces, si la primera fracasa o si la segunda fracasa, no deberíamos perder la esperanza, no deberíamos desistir", afirmó la científica de la OMS.

Edición: Rodrigo Chagas